Los puentes de Madison de Clint Eastwood (Felicidades Clint)
No se me ocurre mejor manera de felicitar a Clint Eastwood por sus 81 primaveras, recién cumplidas, que hablando de esta joya del cine y de la que es, para mi gusto, la mejor película de una larga lista de maravillas del director (y es dificilísimo escoger solo una…)
Los puentes de Madison es una historia de amor cautivadora de inicio a fin. Y como ocurre con las obras maestras del cine, es imposible expresar en pocas líneas lo que se siente la primera vez que se ve, por lo que es mejor hablar de lo que pasa por la cabeza al volver a verla una y otra vez.
Nunca había visto un affaire tan rústico y descarnado, tan vulgar y tosco, que sin embargo y gracias a Eastwood y a Meryl Streep, funciona y se asemeja a la mejor y más suntuosa de las tragedias. Porque no hay nada más trágico que un amor imposible. Ni la certeza por parte de dos enamorados, de que están en el momento y lugar inadecuados en una etapa de sus vidas en la que ya es casi imposible soñar. Pero esa es una de las virtudes que tiene la película, como todas las de Clint, y es que muestra como en la vida siempre hay que cruzar puentes incómodos y la felicidad no tiene por qué estar al final del camino. Pero lo bonito es cruzar…
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