Lo que el cine le debe a Somalia…Y que el cine debería devolver a Somalia
Fotografía: Una mujer lleva a su hijo con grave desnutrición en Somalia en 1992. / MIGUEL GENER
El drama de las hambrunas infantiles es como una lamentable película a la que ninguno (o casi ninguno) acudiríamos a una sala de cine para ver y menos aún, disfrutar. Porque lo que ocurre estos días en Somalia: infantes raquíticos muriendo sobre pesas romanas mientras sus madres miran impotentes hacia un cielo del que no cae ni una gota de agua, es la antítesis del cine.
A todos, nos gusta, ya lo dijo Platón en aquella alegoría metafórica de la Caverna, que nos cuenten historias, a ser posible poco realistas, porque las historias son una vía de escape del cerebro hacia otros mundos, hacia otras realidades menos conocidas.
Pero la realidad es esta: en Somalia no hay cosechas porque no llueve, no llueve porque no se plantan árboles, hay sequía porque no conviene que haya ni pantanos ni cultivos, porque es más fácil y rentable vender armas en tierra infértil que criar ciudadanos en industrias prósperas.
Por eso, y en absoluto antagonismo con unas las tremendas circunstancias que ocurren en la cornucopia africana, nos encontramos con un mundo que se nos evade. Frente a la cruda realidad está Hollywood, a veces con toda su banal e incluso insustancial sentido de la existencia porque así lo queremos, lo reclamamos a voces quienes visionamos cine, que SOMOS TODOS.
Es el momento de plantearse si queremos que nuestros hijos vivan un legado de paradigmas mundiales: niños en balanzas romanas versus niños comiendo palomitas en salas de cine viendo películas de James Cameron, David Fincher, Steven Spielberg y Michael Bay (por nombrar algunos de mis directores favoritos).
Es hora, y de verdad, de apoyar a gentes que han demostrado que tienen un compromiso social con este tipo de desgracias que, por cierto, no se repiten de manera caprichosa (no soy persona de dejar conspiraciones en el aire, pero tampoco de explicar lo que no me toca).
George Clooney, Angelina Jolie, Brad Pitt… son ejemplos vivos de lo que algunas de esas estrellas fulgurantes de Hollywood hacen con su poder de convocatoria, cansados de ver imágenes tristes que nos amargan la existencia. No sé ni cómo ni cuando, pero sí por qué… ¿Qué no haría toda una industria unida? Majors, productoras, distribuidoras, exhibidoras, filiales y lo que es más: todos los que vamos al cine, que SOMOS TODOS…porque a todos, nos gusta que nos cuenten historias.





























